
Desde hace un tiempo vemos proliferar entre nosotros, los jóvenes, especialmente los que hoy cursan la enseñanza media, diferentes estilos de vestirse y comportarse, a lo cual se suma generalmente un estilo de música muy particular. A estos grupos de jóvenes comúnmente se les llama “tribus urbanas” y ellos mismos se denominan así. A primera vista están los conocidos punks, raperos, “góticos”, etc, que con sus peculiaridades no pasan inadvertidos a los mayores, pero al parecer a los más jóvenes estos grupos ya no les llaman la atención. Y muchos de éstos miran como referente a otras nuevas tribus urbanas, más extravagantes y violentas, que se han formado al alero de la llamada revolución cultural y cibernética. Algunas de nuevas “tribus estas” son los “chicos modernos”, los “visual key”, los “emo”, las llamadas “chicas suicidas” y los “chicos rudos”. Todas comparten en alguna medida signos alarmantes de degradación moral. Primero, practican un culto a la mera imagen, tienden a hacer públicas sus vidas a través de fotologs y blogs, siendo frecuentes las más variadas expresiones impúdicas a respecto de sus sentimientos, de sus actitudes y de sus cuerpos. Segundo, viven una sexualidad deshumanizada, en la cual la promiscuidad es algo cotidiano; más aun, parecen cansados de la heterosexualidad y tienden a la aberración del bisexualismo o al canibalismo sexual; a menudo se vuelcan a ser hermafroditas, como se aprecia en sus maneras de vestirse, muy semejante para hombres y mujeres. Las víctimas de este proceso dejan de tener voluntad guiada por la inteligencia, se olvidan de buscar la belleza y la verdad; la vida espiritual para ellos se vuelve irrelevante, pues se hacen materialistas y nihilistas, quedando imposibilitados de vivir el heroísmo de la generosidad y del amor humano, vocación de todo joven. En ellos cunden la tristeza y la rebelión, que en sus canciones nunca dejan de manifestarse.
Te extendemos la invitación a que participes de este gran evento... NO FALTES.